La gestión de expectativas nos da miedo.
Pero que es mejor, ¿gestionarlas o no gestionarlas?
Cualquier dirección tiene la responsabilidad de que el conjunto de la empresa y su área funcione como un reloj suizo.
Para que esto se produzca, cada dirección, tiene que conocer muy bien al equipo que conforma su área.
Cualquier dirección tiene la responsabilidad de que el conjunto de la empresa funcione como un reloj suizo.
Para que esto se produzca tiene que conocer muy bien al conjunto del equipo que conforman el área.
Conocer muy bien significa, no sólo saber qué conocimiento hay y cómo se desempeña el trabajo si no también, saber las expectativas profesionales que cada persona tiene.
Las expectativas profesionales son las que hacen que una persona aporte el máximo de sus capacidades con un sentimiento de pertenencia elevado y por tanto con alto compromiso.
O lo contrario.
Si las expectativas de un profesional no están cubiertas, tarde o temprano se irá.
Gestionar las expectativas es una responsabilidad intrínseca para conseguir ser una Dirección Destacada en cualquier área de la organización.
Pero más si cabe en Recursos Humanos que tiene la responsabilidad definir y crear iniciativas que provoquen que el talento quiera y decida quedarse en la empresa.
Para conseguirlo, hay que romper mitos como, “no preguntemos vamos a generar frustración” y egoísmos por aquello de, “este profesional es muy bueno y se queda conmigo”.
Por detrás, comenzar a escuchar.
A partir de aquí, definir la política y el plan de acción con visión global poniendo el foco en lo que contribuya a crear valor para el negocio.
¿Qué opinas?

