Todos los CEO´s desean que las personas estén comprometidas con el negocio.
Un anhelo que cuesta materializar.
De entrada, no se mide más a allá de la acertada visión y radiografía que éstos hacen de cómo está su organización.
En las empresas, teniendo en cuenta las tendencias, se implantan acciones diversas con el objetivo de mejorar la motivación de los empleados-as.
Algunos ejemplos: conciliación, salud y bienestar, upskilling, reskilling, promoción de carrera, formación, retribución flexible, marca personal de los emplead@s, teletrabajo, celebraciones de días señalados, felicitaciones de cumpleaños…
Estas acciones están muy bien y sin lugar a duda contribuyen a la fidelización del talento y a mejorar la marca empleadora.
Aunque no dejan de ser acciones “DADISMO”, acciones de dar y dar.
Una vez que las personas se acostumbran a tener todo esto, quieren más.
Duran, en lo que a motivación se refiere, lo que la mecha de un cohete.
Al mismo tiempo, las ratios que se utilizan para “pulsar” como está la motivación, sigue sin evolucionar, véase rotación y absentismo.
¿Qué está ocurriendo?
Sin lugar a duda la primera conclusión que extraemos es que el “dadismo” es inversamente proporcional al compromiso.
Otra es que se implantan acciones dispares, no vinculadas en entre sí, desligadas del propósito y el objetivo estratégico.
Además, son acciones no focalizadas en el desarrollo del sistema interno o entorno.
Y, por último, siendo todo esto así, es normal que la mirada central esté puesta en las ventas, el producto o servicio y el cliente.
La peor noticia es que, con una gestión de personas así, se está PERDIENDO una parte muy importante del TALENTO y del dinero que se paga por él.
Una media del 40% de lo que las personas pudieran aportar al desarrollo del negocio se está escapando por la ventana.
Datos extraídos de la medida del ecosistema del compromiso© en más de 70 empresas realizado por chrysalida.
¿Cómo se desarrolla el compromiso de las personas?
La clave está en el desarrollo interno de la organización o entorno organizacional.
1.- Con un conocimiento profundo del propósito, la estrategia y del valor que están aportando las personas.
2.- Desarrollando en la empresa el ecosistema del compromiso© a través de:
4 palancas impulsoras:
- proyecto de empresa,
- liderazgo,
- modelo de organización,
- comunicación y,
4 aportadores de valor que aplican las personas:
- toma de decisiones,
- sentido y estructuración del trabajo,
- innovación y conocimiento,
- inteligencia social.
El factor diferencial de este desarrollo es tanto las palancas como los aportadores están interrelacionados y retroalimentados en sí.
3.- Midiendo objetivamente la evolución del compromiso convirtiéndolo en un KPI de gestión.
Si eres CEO o si estás en la dirección de RRHH, quizás esto sea nuevo para ti.
Por eso, te ofrezco conocerlo y si te enamora, hacer una prueba.
Nuestros clientes dicen: “Es increíble ver con números lo que sé que está pasando en la organización”.

